28 marzo 2017

Pone “cerebro” a una muñeca sexual

El doctor en Nanotecnología, ingeniero en Electrónica y experto en Computación, Sergi Santos, fue el primero en poner inteligencia artificial a una muñeca sexual realista que ha creado controversia.

Según EFE, el experto defiende que su innovación "no deshumaniza a las mujeres".

A Santos le apasiona el humanismo, la psicología y la ciencia, y comenta que siempre le había interesado "hacer un cerebro", pero para conseguirlo necesitaba un cuerpo y lo halló en las muñecas sexuales realistas fabricadas en China.

El prototipo fue bautizado como Samantha, una muñeca hecha de material elastómero termoplástico que tiene tres modos: el familiar, el romántico y el sexual. También le instaló unos sensores para que "sea inteligente y sepa responder a cómo la estás tratando".

La empresa creada por Santos solo vende muñecas femeninas. Él está convencido de que a las mujeres les encantaría tener uno, "aunque quizás no lo admitan. Explicó que su objetivo no es hacer que la gente "se avergüence de tener una muñeca sexual que hable, entienda y sienta", que su creación "no es solo sexual" y que mientras se interactúa con ella en modo familiar "nunca dirá nada grosero".

La muñeca cuesta entre 1.700 y 8.200 dólares, según cómo se personalice.

El sexo con muñecas o robots suscitó algunas críticas sociales.

Existe una “Campaña en Contra de los Robots Sexuales” que afirma que las muñecas sexuales deshumanizan a las mujeres y las convierte en meros objeto. Sin embargo, el científico opina lo contrario, porque "una muñeca se puede fabricar a la carta y una vez puedas poseer el cuerpo que quieras, la gente prestará más atención a la personalidad de las mujeres porque el cuerpo va a ser algo accesible, y la mujer real ya no será un cuerpo sino una persona. Habrá interacción”.

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