20 junio 2011

La Telegrafía, una profesión que quedó en el olvido debido al avance tecnológico

En 1920 un grupo de telegrafistas rechazó ser explotado laboralmente e inició una huelga que paró el único servicio de comunicación del Estado. Es así que el 19 de junio se atendieron sus demandas al firmar un acuerdo. A este hecho la historia lo recuerda como la primera huelga laboral en Bolivia.

En Bolivia, el 5 de agosto de 1874, el Gobierno inauguró las comunicaciones a través del cable telegráfico transatlántico. El telegrafista jubilado Juan Ramírez, explicó que se festeja el 19 de junio, porque en 1920, un grupo de telegrafistas “cansados de ser explotados laboralmente hicieron la primera huelga en Bolivia”, y que como la telegrafía en sistema Morse era el único medio de comunicación en toda la nación, se paralizó toda Bolivia.

Esa huelga duró sólo dos días y terminó con la suscripción de un acuerdo entre los representantes gubernamentales y el presidente de la Central de la Federación de Telegrafistas de Bolivia, en cuyo homenaje se fijó el 19 de junio como Día del Telegrafista Boliviano.

“No era ningún sindicato, era una asociación de telegrafistas y como se paró toda la República en comunicación, puesto que era el único servicio, accedieron a la solicitud de los telegrafistas de las ocho horas de trabajo y algunas reivindicaciones económicas, fueron atendidos en el lapso de 48 horas. De ahí que nace la fecha del telegrafista el 19 de junio de 1920 que posteriormente se va festejando en esta fecha en honor a esa conquista”.

En Tarija, queda un reducido número de estos profesionales, que trabajaban todos los días, dedicando más de ocho horas de trabajo e inclusive fines de semana y feriados, para mantener a la gente comunicada del país.

El telégrafo era un servicio con comunicación física a través de un tendido de cable que unía al país. Esto duró hasta 1957, cuando se funda la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel).

El personal de telégrafos pasó a Entel por etapas, primero de dos a tres telegrafistas porque Entel se fundó con el mismo servicio de telegrafía. En la segunda etapa pasaron telegrafistas de radio del Estado, eran dos servicios diferentes, telégrafos del Estado y radios del Estado, indica Ramírez.

Se hizo una tercera etapa que no se llegó a concretar y ahí se quedaron telegrafistas en el Estado hasta su jubilación. En 1975 llegaron las teleimpresoras, las máquinas teletipo y se fue modernizando el servicio, por lo que se desecha el sistema Morse.

Juan Ramírez entró a trabajar como telegrafista en Tupiza el año 1944, en Servicios de Telégrafos del Estado, primero como mensajero, luego fue ascendiendo. “Me gustó la profesión, aprendí y el año 1977 me dieron un ítem de telegrafista y desde ese año trabajé en Tupiza, en Oruro y me vine acá a Tarija, luego me jubilé en el año 1978”.

El telegrafista jubilado, César Porcel, indica que comenzó a trabajar a sus 15 años en Villazón, en la radio, donde estuvo por espacio de cinco años primero como mensajero y después fue reclutado por el cuartel y cuando volvió ya empezó a aprender el código Morse en el Servicio de Telégrafo del Estado.

El operador en radio comunicaciones y ex gerente comercial de Entel, Mario Puca Olivera, explicó que cuando él comenzó a trabajar en radio comunicaciones y telégrafos del Estado en 1959, después de años se fusionaron estas dos oficinas y crearon Telecomunicaciones del Estado. Después de eso ya surgió lo que ahora es Entel, como una sociedad anónima mixta.

“Yo por ejemplo comencé en radio comunicaciones y me jubilé en Entel, después de 39 años de servicio, comencé el año 1959 y me jubilé el 1999 como gerente comercial”. A un principio fue contratado para reemplazar a alguien, “comencé como porterito y mensajero, haciendo limpieza y entregando los telegramas”.

DIFICULTAD PARA APRENDER EL CÓDIGO MORSE

A César Porcel le costó dos años aprender el código Morse, sin ganar un solo centavo. El sistema Morse “es una charla de amigo a amigo, de colega a colega a la distancia”.

Cuando recién empezaba a trabajar de telegrafista, primero fue corrector, puesto que tenía que viajar para ir a restaurar algún desperfecto que se presentara en la línea de comunicación. “Cuando llovía, habían truenos y relámpagos que cortaban la línea y que había que arreglar. Era un trabajo sacrificado, pero a uno le gusta”.

Antes el código Morse se recibía por cinta, no se recibía al oído, era una cinta como la de telex que tenía puntos y “el colega Abel Villena trajo el sistema de trabajar al oído, lo cual era más fácil, porque con el otro había que leer la cinta”.

Juan Ramírez manifiesta que “el sistema Morse en verdad era difícil, pero parece que nosotros hemos nacido para ser telegrafistas, porque al menos yo tengo la experiencia de que no me costó mucho, solamente el tiempo que ocupaba para aprender. Parece que los telegrafistas hemos nacido para esa profesión, porque no había una escuela de aprendizaje, solamente cuando uno trabajaba se iba aprendiendo y pocos eran los que se dedicaban a la profesión y los que pudieron, resultaron buenos profesionales a nivel nacional”.

RED DE AMIGOS

“Hemos habido telegrafistas que nos hemos comunicado, nos hemos saludado y trabajado sin conocernos personalmente, por la distancia, por el aspecto económico la poca facilidad de poder movilizarse”.

Muchos factores hacían que cada uno en su lugar de trabajo no se pueda mover, pero alguna vez se hacía una reunión “con mucho sacrificio por que al telegrafista ganaba poco y no tenía posibilidades de movilizarse y hacer actos de reuniones por ejemplo”.

En los últimos años, cuando aún trabajaba en Entel, la Asociación de Telegrafistas, hizo un campeonato nacional de deportes de todos los departamentos que cada año rotaba de ciudad, pero no había muchos actos sociales, indica Ramírez.

El telegrafista César Porcel manifiesta que “los colegas eran muy buenos y que siempre trabajaron “como hermanos”.

LO MÁS DIFÍCIL DE LA TELEGRAFÍA

Ramírez señala que cuando uno tiene afición a la profesión, no encuentra difícil el trabajo. “Al menos tengo la satisfacción de decir que siempre he trabajado con mucho entusiasmo, no sentía el peso del trabajo y no había ningún sacrificio”.

El trabajo se desarrollaba por tres turnos. Eran 21 telegrafistas en Tupiza, donde empezó a trabajar Ramírez. “Se trabajaba de 8.00 a 13.00, con un turno de seis operadores, de la una hasta las 20.00 otros ocho telegrafistas y de 20.00 a 6.00 de la mañana, que era el turno más sacrificado, otros seis telegrafistas todos los días, sábados, domingos e inclusive feriados”.

Navidad, Día de la Madre, por ejemplo, se recargaba el trabajo por las felicitaciones porque como era el único servicio de comunicación y no había otro medio para mandar mensajes de congratulaciones. Pero “se satisfacía esos requerimientos holgadamente”.

César Porcel señala que “no había nada difícil, sólo que uno tenía que ser muy reservado, porque es un trabajo de persona a persona, no se trabaja con más nadie”.

Mario Puca señala que su trabajo no era difícil puesto que cuando era mensajero tenía su bicicleta para entregar los telegramas y las citaciones para las conferencias. “Había dos clases de servicio y éramos tres mensajeros, uno entregaba los telegramas pagados, habían otros que eran oficiales que llegaban para las oficinas: prefecturas, bancos, todo lo relacionado con la esfera gubernamental y el otro era el que entregaba las citaciones para que una persona se dirija hacia la oficina central para recibir llamadas, a una determinada hora. Los telegramas pagados eran los que tenían mayor prioridad”.

Los telegramas entregados tenían un recibo para tener la constancia de haber recibido el mismo.

“Antes se respetaba la carrera administrativa”, afirma Puca, quien luego de ser mensajero, ascendió posteriormente a operador de telefonía, donde trabajaba con diferentes oficinas que tenían corresponsales en diferentes lugares y con horarios específicos. Por ejemplo a La Paz, se hablaba a las 8.30.

DURACIÓN DE LA TELEGRAFÍA EN ENTEL

El telégrafo duró en Entel unos dos años, pasaron tres telegrafistas radio del Estado, tres telegrafistas del Estado y con personal y equipos se trabajó tres años todavía en la empresa y luego se vino el cambio del sistema y se abolió el sistema Morse por las máquinas Telex, recuerda Ramírez.

(RECUADRO)

ANÉCDOTAS DEL TRABAJO

César Porcel manifiesta que los que recién comenzaban a trabajar, tergiversaban las cosas. “Por ejemplo: un colega a otro le dice: “encontrémonos en tal parte” y el otro interpretó mal, al entender: “encontré monos en tal parte”.

También tuvo que enseñar a otras personas, que al final se convirtieron “en enemigos número uno”, señala este telegrafista jubilado.

Cuando trabajó en Uyuni, también enfrentó a milicianos de las guerrillas, quienes entraban armados a las oficinas de telegrafía y “ponían el arma en mis costillas y uno qué defensa podía tener y al final no pasó nada”.

MENSAJE A LOS TELEGRAFISTAS EN SU DÍA

“Felicidades en este día. Desgraciadamente personeros del Gobierno actual han decomisado nuestras cuotas mensuales que dejamos a nuestra Federación, precisamente para cada año festejar en esta fecha. Pero como ahora nos han coartado porque retienen estos fondos, no tenemos ni siquiera para atender las necesidades más urgentes de un funcionario, de un jubilado que se enferma y no podemos hacerle llegar ninguna ayuda económica, menos aún cuando fallece, ni siquiera para una guirnalda”, apunta Juan Ramírez.

César Porcel deseó a todos los colegas “lo mejor a ellos y a toda su familia”.

RECUADRO.- PERSONAL DEL SERVICIO DE TELEGRAFÍA Y RADIO COMUNICACIÓN

Algunas de las personas que trabajaron en el servicio de telecomunicaciones de Tarija fueron: Sixto Coria, Humberto Caro, Ana Castellanos, Zunilda Zeballos, Alcira Rivas, Walter Ruiz, René Flores, Milena Salvatierra, Bertha de Paz, Daniel Jurado, Ignacio Simons, Miguel Guerrero, Adela Tejerina, Alberto Flores, Mario Puca, Emma Caballero, Sara Bladés, Zenaida Aguirre, Pablo Fernández, Yamil Rabaj, José A. Ríos, Miriam Miranda, Víctor Alcaraz, Juan Ramírez, César Porcel, Hugo Montecinos, Johnny Cuellar, Aquiles Rivera.

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