09 septiembre 2007

Telecentros: Internet en Colquencha causa menos lectura y más plagios

En la comunidad de Colquencha, provincia Aroma, el Ministerio de Educación instaló un telecentro con 16 computadoras. Los estudiantes hacen turno para usar por una hora los equipos, pero cada vez acuden menos a la biblioteca y los profesores detectaron copias fieles de internet


La Prensa


Colquencha es un pueblo rodeado de cerros que a media mañana muestra sus calles de tierra vacías de gente, sólo el viento del altiplano. Allí hay un telecentro, proyecto del Ministerio de Educación, que busca reducir la brecha que separa a las áreas rurales de la tecnología.

Pero este proyecto, que pretende invertir 40 millones de dólares hasta 2010 e instalar 3 mil telecentros, genera algunas falencias en el aprendizaje de los estudiantes de Colquencha: se alejan de la lectura, no investigan ni saben cómo hacerlo, y apelan al plagio a través de internet.

Para los responsables del programa y los propios docentes, éstos son los resultados por la falta de capacitación a los educadores en el uso adecuado de este espacio educativo.

Los telecentros forman parte del programa de Nuevas Tecnologías en Información y Comunicación (NTIC) del Ministerio de Educación y fueron concebidos para que la gente de municipios rurales acceda a la tecnología. Otorgar internet, bibliotecas y aulas virtuales son los objetivos del programa.

Simón Quisbert es el coordinador del proyecto y confirma que, de momento, sólo funciona internet. “Lo tengo que admitir: no hubo una capacitación”.

Ya son 122 telecentros los instalados en todo el país, en ese mismo número de municipios y otros 115 más serán beneficiados hasta fin de año. Se espera que dentro de tres años hayan mil telecentros con un promedio de tres por municipio.

Colquencha es una de las poblaciones que se acerca a la tecnología, está a una hora de La Paz en coche. Vecino de Machacamarca, en la provincia Aroma, recibió el telecentro en diciembre del año pasado y éste está en la Unidad Educativa Nacional Litoral.

El técnico del programa, Rogelio Sarzuri, explica que la elección de los lugares no es casual, ya que el municipio firmó un acta de entendimiento que certifica que hubo consenso en la elección del sitio. Una cancha está al centro de los 23 mil metros cuadrados, que cobija a estudiantes de primaria y secundaria.

Los efectos de internet

El aula donde está el telecentro tiene 16 computadoras habilitadas y a las 10.30 no hay un sólo alumno. El director del colegio, Alfredo Ramírez, convoca a los estudiantes de tercero de secundaria para que muestren el uso que dan a las máquinas. Mientras los alumnos se acomodan, devela los cambios que provocó en la dinámica enseñanza-aprendizaje de esta unidad.

“Bajó la consulta en la biblioteca. El año pasado a diario entre 60 y 70 alumnos visitaban la sala de lectura por la tarde, ahora sólo van más o menos entre 20 y 25, porque recurren a internet”.

Admite que los docentes no enseñan que la red puede ser una base de consulta para ampliar la investigación, pero no la única fuente.

Catalina Fernández lo confirma. Ella estudia en tercero de secundaria y este año no fue ni una vez a la biblioteca, mientras en 2006 asistía por lo menos una vez a la semana. Róger Choquehuanca tiene 17 años y como Catalina sólo va al telecentro: “No fui a la biblioteca en todo el año”.

“La tecnología es un arma de doble filo”, opina el Coordinador Nacional del Programa de las Nuevas Tecnologías, quien informa que la capacitación de los profesores comenzará este mes.

El plagio de material de internet presentado como tarea es otro hecho identificado en ese colegio. El profesor Ramírez calcula que de los 315 educandos del Nacional Litoral de Colquencha, alrededor del 20 por ciento plagia de la red. “En este año se identificó unos 20 trabajos plagiados, el año pasado esto no sucedió”.

Edwin Choque Flores es profesor de matemáticas en ese establecimiento y trata de vincular su materia con internet. “Pido que busquen biografías de matemáticos para que vean que la investigación fue elemental en esas vidas”. Dice que una de las formas con las que evita el plagio es pidiendo resúmenes hechos a mano. “Están obligados a leer”.

Con las facilidades que otorga la red, los alumnos encuentran la información que requieren con sólo recurrir a una página web, no les indicaron que deben buscar más direcciones.

Gustavo Huanca cuenta que el primer mes de clases —en febrero— no entraron al telecentro, sino que en el laboratorio de computación el profesor les indicaba, en teoría, cómo debían entrar a internet y usar los buscadores, buscar imágenes, páginas de noticias y cómo bajar esa información. Fueron cuatro clases.

Catalina admite que ingresa sólo a una página de internet, ya que los profesores no le indicaron que para investigar debe buscar más direcciones virtuales. Al igual que sus dos compañeros, Róger recurre sólo a un portal en la web.

Édgar Churqui Huanca, delegado del municipio, como responsable y asesor del telecentro de Colquencha halló otros errores en la formación de los estudiantes. “Manipulan mal el equipo y aprietan los botones y se cuelga la máquina, necesitan orientación de cómo bajar la información y cómo tratar al equipo”. Huanca confirma que los jóvenes asisten solos, sin supervisión docente, para la búsqueda de información.

Édgar además es el bibliotecario del lugar. Explica que esa decisión fue tomada por el municipio porque se consideró que el trabajo de la biblioteca sería mínimo, ya que la mayoría de los estudiantes consultaría sólo en el telecentro. Quisbert lamenta esa forma de ver los instrumentos educativos: “Ésa es una decisión local, el Ministerio de Educación no puede meterse”.

El presidente de la Junta de Padres de Familia de esa unidad, David Churqui, observó el número de máquinas habilitadas. “Es valioso, pero no suficiente. Los chicos de primaria no usan el telecentro porque priorizan el servicio para los de secundaria, sobre todo tercero y cuarto”.

Los beneficios del telecentro

El centro de computación también llevó beneficios a los estudiantes. Róger Choquehuanca narró: “Antes teníamos que ir a Viacha —que tiene cafés internet—, nos llevaban los carros que transportan piedras y como iban despacito, tardábamos cuatro horas en llegar. Luego de averiguar, volvíamos a Colquencha a las diez de la noche”, en esa ciudad la impresión de cada hoja costaba a 1,80 bolivianos.

El telecentro de Colquencha tiene una impresora láser, además un Data Show y una cámara para internet (webcam). El asesor del lugar cobra 0,50 centavos por cada página, pero los muchachos prefieren bajar la información a un disquete.

El profesor de matemáticas destaca el aporte del telecentro: “Ahora pido con confianza que averiguen cualquier tema y se despertó el interés por conocer más”. Es que los chicos encuentran temáticas relacionadas a la materia y las consultan. Édgar Churqui colabora con el encendido de las máquinas, habilita la red, resuelve dudas en la búsqueda y explica cómo bajar trabajos o guardarlos en CD.

Cada muchacho tiene una hora para usar la computadora, y luego da lugar a otro estudiante. “Organizan grupos de un curso que tengan la misma tarea, cinco chicos se sientan alrededor de una máquina, uno investiga para todos”. “El laboratorio de computación cierra en la tarde, por eso a veces vienen a hacer trabajos de diseño aquí”.

Pese a que muchos esperan su turno, una máquina del telecentro de Colquencha permanence apagada en una esquina.

Las Cifras del telecentro del área rural

El Gobierno entregó 20 computadoras al municipio de Colquencha, provincia Aroma.

Sólo 16 están a disposición de los alumnos y una no funciona.

Las otras tres son usadas para asesoramiento, como el Data Show.

Alrededor de 150 estudiantes asisten a este espacio, en el colegio Nacional Litoral.

Sólo cuarto de secundaria cuenta con 185 alumnos en sus cuatro paralelos.

Hay 315 inscritos en esa unidad educativa que cobija al telecentro.

Los de primaria no usan el espacio virtual, dice un padre, porque son pequeños.

Tercero y cuarto de secundaria tienen prioridad en el uso de las computadoras.

Bachillerato virtual, una ambición

Uno de los componentes de los telecentros son las aulas virtuales, que permitirán que los estudiantes reciban charlas o clases desde varios lugares del país a través de internet. Mediante esta herramienta, el Ministerio de Educación pretende llegar, en 2009, al Bachillerato Virtual, que requiere de una nueva metodología de enseñanza porque el aprendizaje del alumno será realizado de manera semipresencial.

El coordinador del programa de Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC), Simón Quisbert, explicó: “Las aulas virtuales ya están conectadas a los telecentros, sólo que hasta ahora nadie está capacitado para usarlas”. Serán puestas en marcha desde marzo de la siguiente gestión, calcula Quisbert, al culminar el tercer módulo de la capacitación docente.

La capacitación se vio retrasada por un sentido de pragmatismo del Ministerio: “Resultaría más caro para el Ministerio realizar varios cursos, en vez de hacer uno solo para todos los telecentros del país”.

El técnico del programa NTIC, Rogelio Sarzuri, añade: “Es que para dar la capacitación era preciso que esos espacios estén instalados para enseñarles en la práctica cómo manejar las aulas virtuales”. El último telecentro fue entregado hace un mes y medio, en Beni. El retraso se debió a las inundaciones en la zona, que no permitían a las escuelas estar en condiciones de resguardar al equipo. Las bibliotecas virtuales también son un punto pendiente. Sarzuri indicó que en este aspecto hay que rescatar mucho material bibliográfico, sobre todo el boliviano.

Deben aprender hasta cómo encender el equipo

“El mayor problema por el que estamos atravesando es que todavía los maestros no estamos preparados para desarrollar clases mediante internet”, confirmó el director de la Unidad Educativa Nacional Litoral, ubicada en la provincia Aroma, Alfredo Ramírez. Los maestros de los 122 municipios que ya cuentan con telecentros no saben cómo usar las aulas virtuales —enseñanza semipresencial—, poner material de investigación en la web, ni enseñan a los alumnos que la red no debe ser la única fuente de datos, ni que deben recurrir sólo a una dirección para las tareas. “Falta dar capacitación a los docentes para comenzar los cursos virtuales”. El coordinador del Programa Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC), Simón Quisbert, señaló que para el proceso de capacitación de maestros, que comenzará la segunda quincena de septiembre, el número de interesados rebasó las expectativas.”Esperábamos dos mil inscritos y ya son 2.300”, estos docentes recibirán actualización y formación digital en sus municipios. El objetivo es que hasta el 2010 sean 70 mil los profesores capacitados en esta formación digital.

¿Cuántos manejarán una computadora por primera vez?

“De los 2.300 maestros inscritos yo calculo que el 20 por ciento no manejó una computadora en su vida”, opina Quisbert. El primero de 10 módulos —que comenzará en septiembre y que culminará en noviembre— será básico. Les enseñarán desde el encendido, el manejo del mouse y las funciones del teclado. El técnico que trabaja en el programa, Rogelio Sarzuri, explica que esta formación es necesaria: “Muchos no sólo no manejaron la máquina antes, sino que por los trabajos manuales que realizan en el campo les es difícil manipular el ratón”. Esta etapa es la alfabetización digital. El segundo módulo hará referencia a los programas que pueden manejar, mientras que el tercero incluye la malla curricular de una materia con ayuda de internet. “Esta etapa será más dinámica porque en medio de la clase los profesores explicarán su materia con la ayuda de la red”. El objetivo es que después de los 10 módulos estos profesores estén capacitados para realizar sus propios trabajos para internet, colgarlos en la web y dar cátedras con el aula virtual.

Un portal de ayuda

La capacitación por módulo consta de 32 horas de clases, que no son obligatorias para los educadores, y se realizarán en los municipios donde están inscritos. Microsoft ayudará en ese proceso de enseñanza, al igual que Intel. Quisbert explica que la dotación de equipos debe ir de la mano de la generación de contenidos para trabajar en internet y de manera virtual, por lo que se creó el portal www.educabolivia.com, que tiene material de ayuda para las tareas de los estudiantes y para la actualización de los maestros. Y para ello se requiere formar recursos humanos. “Nosotros enseñamos a los docentes, quienes luego enseñarán a los alumnos de manera digital”. El Coordinador del programa añadió que también, desde octubre, se dará capacitación para uso y gestión de los telecentros. “Las comunidades deben velar por esos espacios que se les entregó y deben volverlo autogestionable”, para eso se considera la posibilidad, como última opción, de cobrar el servicio a la población. “Ya hay municipios que realizan kermesses en fin de semana para mentener los telecentros”. Uno de los costos es el tonner (tinta) para la impresora y aunque por seis meses el Ministerio de Educación pagará la conexión a la red, luego de ese lapso la comunidad debe hacerse cargo de ese costo.

2 comentarios:

  1. Gracias.

    En los centros públicos con ordenadores conectados a internet (bibliotecas, telecentros, casas de cultura, centros cívicos, universidades, etc.) suele haber un límite de tiempo para las consultas.

    En algunos de ellas, con buen criterio, si quedan computadoras libres y no hay nadie esperando su turno dejan estar más tiempo que el estipulado a quien lo necesite. Pero, lógicamente, en cuanto todos los ordenadores están ocupados y llega alguien que quiere usar uno se pide al que lleva más tiempo (habiendo pasado el límite) que ceda su puesto.

    El problema es que en otros centros son inflexibles y no dan prórroga a las personas que lo requieren, quedando uno, varios o todos los ordenadores desocupados, pudiendo estar dando un servicio público a las personas que pagan sus impuestos por él.

    En todos los locales públicos se debería permitir estar más tiempo usando la WWW a quien lo necesite, siempre que sea posible, según se ha explicado.

    Saludos

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