29 diciembre 2016

Robot saltador ayudará a socorristas



Científicos estadounidenses crearon un robot saltador particularmente eficiente, que podría convertirse en una herramienta indispensable para los equipos de rescate que trabajan en terrenos difíciles, por ejemplo, entre los escombros de edificios destruidos por un terremoto.

Este robot, inspirado en el gálago, un pequeño primate que es el mejor saltador del reino animal, pesa 100 gramos y tiene 26 centímetros de altura cuando está completamente desplegado.

Diseñado por ingenieros de la Universidad de California en Berkeley, fue presentado en el primer número de la revista ScienceRobotics.

"Lo que nos inspiró inicialmente fueron las conversaciones con los equipos de rescate en un lugar de entrenamiento, donde había enormes montones de escombros simulando edificios colapsados", explicó Duncan Haldane, investigador de robótica en Berkeley y uno de los creadores.

"Nuestro objetivo era desarrollar un robot de búsqueda de víctimas lo suficientemente pequeño para no provocar deslizamientos adicionales y que pudiera moverse rápidamente a través de diferentes tipos de escombros tras el colapso de edificios", precisó.

"Y para hacer eso, el robot debía poder saltar mejor que los que ya existían", agregó el experto.

Estos ingenieros se inspiraron en el reino animal y determinaron que la criatura más apta para los saltos verticales con una frecuencia rápida era el gálago, capaz de dar cinco saltos en cuatro segundos hasta una altura combinada de 8,5 metros.

Energía multiplicada

Para comparar la agilidad de los robots y de los animales en los saltos verticales, los investigadores desarrollaron un nuevo criterio de evaluación basado en la altura de un salto simple multiplicado por la frecuencia con la que un animal o un robot pueden saltar.

Para el robot, llamado Salto (Saltatorial Locomotion on Terrain Obstacles), esta capacidad es de 1,75 metros por segundo, lo que es superior que el rendimiento de la rana toro (1,71 m/seg), pero por debajo del gálago (2,24 m/seg).

El secreto del gálago reside en su capacidad particular de almacenar energía en sus tendones, lo que le permite saltar a alturas que no podría alcanzar sólo con su fuerza muscular.

Para obtener los mismos resultados, estos ingenieros robóticos diseñaron las dos extremidades inferiores de salto con un mecanismo que permite que su motor eléctrico almacene energía en un resorte, que se multiplica por los saltos sucesivos.

Así, estos resortes pueden liberar casi tres veces la energía que el motor podría producir por sí solo para el primer salto.


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