17 noviembre 2016

Pasión por la robótica y la mecatrónica



Un dron terrestre, amplificador inalámbrico, robots recicladores, brazos robóticos, autos (a control remoto y mecánicos), mosca robot y juguetes didácticos son algunos de los proyectos ecoamigables presentados a la población por estudiantes del Centro Educativo Integral Cochabamba (Ceico) en la "Feria Bolivia Empresa", realizada la semana pasada en nuestra ciudad.

Con mucho ingenio, creatividad, perseverancia y visión, los estudiantes (de primaria y secundaria) desarrollaron sus proyectos en el área de robótica y mecatrónica, teniendo como eje transversal el cuidado del medio ambiente. Por ello, en los proyectos se utilizó material reciclado.

"Queremos que nuestros estudiantes vayan más allá de un conocimiento académico. Queremos que sean emprendedores y desarrollen ideas innovadoras con proyección para implementar sus propias microempresas", comenta María Gonzales Ramos, directora de Ceico.

Explica que, durante todo el año, los más de 250 estudiantes que tiene la unidad educativa aprenden a desarrollar su microempresa en la materia "Bolivia empresa". Así, casi al finalizar la gestión, presentan sus emprendimientos con la temática acordada. "Este año, un estudiante que hizo un amplificador casero logró vender sus productos", comenta Gonzales.

Algunos proyectos

Carlos Alberto Conde, de 17 años, desarrolló un amplificador inalámbrico casero. Para ello usó partes de radios viejas en desuso y las unió para hacer una radio reciclada. "Después lo forró con aluminio repujado, el cual puede ser de acuerdo al diseño que el usuario desea", comenta Conde que muestra uno de sus productos que ya fue adquirido.

Nicolás Gemio, desarrolló un dron terrestre que busca vida y que puede ser usado en espacios cerrados como las minas. A través de la cámara incorporada, permite ver todo lo que pasa adentro desde afuera. "El prototipo original tiene un compartimiento para agua y comida que puede ayudar a las personas atrapadas", comenta Gemio.

En la feria se pudo observar varios brazos hidráulicos, uno de ellos era de Pamela Lora que fue construido con material reciclado (cartón, palitos de helado, mangueras de suero y jeringas). "Este brazo, manejado con agua, se lo puede utilizar para manipular objetos que sean peligrosos para los humanos", explica la niña de 12 años.

En esta feria de robótica no podía faltar Wally, el recogedor de basura. Dos grupos desarrollaron este robot. Mónica Ticona, de 10 años, llamó al suyo Wally Junior. Explicó que el lema de su proyecto es "Cambiando la imaginación construyendo nuevas cosas". Resaltó que su robot está construido con partes recicladas (cartón, partes de autos) y que su principal función es recoger la basura con las palitas de sus manos. Además, cuando choca con algo, Wally Junior retrocede.

Asimismo, Jimmy Salazar y Jaer Gonzales elaboraron un robot Wally que mueve sus manos por la presión del aire que pasa por las mangueras. Este robot también ilumina sus ojos.

Con el fin de demostrar a los niños que con materiales reciclados se pueden desarrollar cosas innovadoras, Josué Melgar y Luis Ponce crearon una mosquita que, al apretar el botón, vibra y enciende una luz LED.

Por otro lado, Jéssica Vargas y Carolina Donaire desarrollaron un robot Lego que arma un cubo Rubik en unos cuatro minutos. Para ello, desarrollaron varios logaritmos. El robot identifica los colores y los arma.

Explican que este Lego tiene tres motores. El primero es el de su brazo, que mueve al cubo para poder resolverlo. El segundo es el sensor de color, que identifica todos los colores que hay en el cubo, y el tercer motor es el que tiene en su base que hace que gire —el cubo— para que pueda resolverlo con tranquilidad.

Para el desarrollo de este proyecto, las autoras tuvieron que aprender a programar y a usar el Visual Basic.

La empresa Friends Company, de Adriana Lora y Alexandra Lobo, busca crear juguetes educativos a base de material reciclado. Estos juguetes ayudarán a desarrollar la psicomotricidad en los niños.

Asimismo, Dana Alvares, Camila Ledezma y Mayte Condori (de no más de ocho años) explicaban con mucha emoción cómo fabricaron sus autos a cuerda. Explicaban con mucha precisión los pasos y materiales que utilizaron para elaborarlos. Resaltaban que todos los materiales eran reciclados y que no dañaban el medio ambiente. Además, estaban muy preparadas para la venta de los productos que oscilaban desde 5 a 20 bolivianos

Capacidades y habilidades

"Es una satisfacción ver a nuestros estudiantes desarrollar sus capacidades a mayor amplitud y no cerrarse solamente a los conocimientos académicos", señala la directora.

"Este conocimiento teórico-práctico, les da mayor fluidez. Les ayuda a desarrollar su razonamiento lógico verbal", añade.

Los estudiantes desarrollaron conocimientos básicos de electricidad, matemáticas, programación, física y otras áreas esenciales para llevar adelante sus emprendimientos. Todos estos conocimientos científicos los juntaron con su imaginación y dieron rienda suelta a su creatividad. Así, tanto niños como jóvenes explicaban con mucha propiedad el desarrollo de sus proyectos.

Además de los conocimientos académicos, estos proyectos también ayudaron a desarrollar otras áreas en los estudiantes en el ámbito personal y social.

Trabajo en equipo, oratoria y colaboración son algunas de las virtudes que se desarrollaron gracias a la dinámica de estos proyectos.

El desarrollo de estos trabajos implica el trabajo de la familia y amigos, lo cual ayuda a afianzar la solidaridad y la integración.



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