03 septiembre 2016

Sergio, el constructor de drones “de altura”


Los drones que construye Sergio Aguirre están diseñados para hacerle frente a los más de 3.600 metros sobre el nivel del mar de La Paz. "La batería dura mucho más que la de cualquier otro dron importado y la distancia que cubre oscila entre los cinco y ocho kilómetros”, explica este ingeniero de 26 años, que tras un año de investigación construyó un "potente dron” al que bautizó como Cinder.

Aguirre es ingeniero en mecatrónica, graduado de la Universidad Católica Boliviana. Tenía como meta ser médico, pero luego de investigar un poco sobre la ingeniería comenzó a quedar seducido por el área de la mecatrónica. Así, sin pensarlo dos veces, dejó la idea de llevar un guardapolvo blanco por la de hacer cálculos de estructuras u otras cosas afines a la ingeniería.

"Con el tiempo me di cuenta de que no me había equivocado, pues esta carrera realmente me llenaba y resultaba un desafío”, comenta. De esa forma fue que ingresó a la carrera en 2008 y se graduó en 2012.

Drones: su gran desafío

A principios de 2015, cuando la fiebre de los drones llegaba al país, a Aguirre le rondaba la idea de construir uno, dado que "eran caros y muchas veces sus características no eran adecuadas para una ciudad como La Paz”. Fue entonces que dio por conveniente armar uno "pero que tenga características profesionales y que se pueda usar en más cosas, no solo en filmaciones”, cuenta.

De esa forma fue que durante un año se sumergió en la investigación de la tecnología dron que implica, entre cientos de detalles, hacer cálculos matemáticos, el ensamblado y el diseño. "A principios de 2016 tomé el proyecto en serio. Conseguir las partes me demoró más o menos hasta junio”. Una vez con todos los insumos, el joven ingeniero terminó el dron en aproximadamente un mes y medio, tiempo que le tomó ensamblarlo, armarlo, calibrarlo, pero, por sobre todo, dominarlo. "El 70% del buen rendimiento del dron es el piloto”, afirma.

De esa forma, Cinder se convirtió en un dron pensado para la ciudad de La Paz. "Como se sabe, la altura en la ciudad es de 3.600 metros y eso que hace que muchos equipos como los autos, los drones y en general la maquinaria tenga que sufrir por la falta de oxigenación por la altura. De ahí que muchos drones que llegan aquí y que prometen una duración de 20 a 25 minutos de vuelo con suerte logran 15 minutos. No sucede lo mismo con Cinder”, señala.

Las características de Cinder

Aguirre ante todo buscó darle mayor resistencia al que sería su drone Cinder. "Este drone tiene un tiempo de vuelo de 30 minutos si tiene un vuelo ágil, es decir, si es que sube, baja, hace paneos. Si su vuelo es estático la batería durará 40 minutos”.

Pero los beneficios de este dron no quedan aquí, pues Cinder tiene una cámara que filma en Full HD. Saca fotografías 2K y sumado a ello es que se pueden sacar mapeos 3D de estructuras. "Vale decir que si se hace una filmación de toda una estructura, ya sea una casa, un edificio o una estación de radio, a base de un software que tiene instalado se puede hacer un mapeo 3D de su estructura a escala real”.

De esta forma Cinder también podría servir en áreas como la arquitectura o la ingeniería. Sobre los materiales, Aguirre explica que el dron está hecho con base en equipos que le llegan desde Estados Unido y China. "Todos de muy alta calidad”. Esto asegura la calidad y resistencia del dron. "Muchos de estos vehículos aéreos que se estrellan, inevitablemente quedan en el baúl de los recuerdos. Cinder es resistente a las caídas. De cualquier forma como está construido en Bolivia es más fácil ver una solución”, explica el ingeniero que ya se encuentra trabajando con diversas empresas, pues Aguirre realiza drones de este tipo a pedido y "al gusto del cliente”. "Si necesitan otro tipo de diseño se hace la reingeniería del diseño y el dron tiene otro tipo de precio.

Armarlo me toma una semana”.


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