19 junio 2016

Un ingeniero boliviano crea en España brazo para un androide

El ingeniero boliviano Rodrigo Orellana diseñó y armó en España un brazo robótico para adaptarlo a un androide. El próximo mes se iniciará la segunda fase del proyecto, cuyo objetivo es el de dotarle movimientos autónomos al aparato.

Este especialista cursa un máster en Robótica y Automática en la Universidad Politécnica de Madrid. La idea de llevar adelante este emprendimiento se le ocurrió -cuenta- cuando pasó el primer día de clases, en septiembre del 2015.

Rodrigo recuerda aquella jornada, cuando recién llegado de Bolivia se enteró que en su nueva universidad habían construido un androide; sin embargo, no habían diseñado los brazos. Él se ofreció para efectuar ese trabajo. "Les encantó la idea”, afirma Orellana, quien tiene 29 años y es ingeniero electromecánico.

Manos a la obra

Después del "visto bueno” de sus docentes de laboratorio de Inteligencia Artificial, este especialista comenzó a desarrollar el proyecto. En primera instancia, pensó en llevarlo adelante solo, pero luego le recomendaron trabajar con un par de compañeros, con el fin de construir de mejor forma el brazo robótico.

De esa manera, Rodrigo formó un equipo con la ingeniera venezolana Oriana Rojas, y el ingeniero colombiano Andrés Parra; ambos del área de electrónica.
Bastaron 10 meses para que este brazo robótico se haga realidad. Orellana comenta que no fue sino hasta el sexto modelo que estuvo conforme con el diseño, debido a la exigencia profesional que se impuso. "Les encantó a todos. Los cinco anteriores no me gustaban”, relata.

Rodrigo y su equipo de trabajo llevaron adelante un sinfín de pruebas hasta llegar al modelo actual. "Fue una buena experiencia trabajar en un grupo interdisciplinario”, afirma Parra.

Rojas, la otra integrante del grupo, opina que el desarrollo de este brazo fue una experiencia "enriquecedora y divertida” para su formación profesional.

El prototipo fue desarrollado a base de piezas diseñadas por ellos mismos, y que se crearon con la impresoras 3D, de tipo industrial, que opera en la casa de estudios donde se forman.

De los movimientos
Según Orellana, este modelo tiene seis grados de libertad (número de movimientos), lo cual "le asemeja mucho al brazo de un ser humano”.

"Lo que yo quería es que se pueda mover como una persona. Analicé el brazo de una persona y lo hice a base de eso. Tiene que parecerse a una persona. Tiene 65 centímetros de longitud”, dice.

Agrega que el robot Doris, que será destinatario de este brazo, mide aproximadamente 1,20 metros y que deberán adecuarlo porque en un principio no se lo concibió con extremidades.

"El diseño mecánico y la construcción están finalizados; está listo para utilizarlo. El siguiente paso es incluir la visión artificial: colocar un juego de cámaras para que el robot tenga vista y pueda manejar objetos”, comenta Orellana.

Una vez que se logre acoplar el brazo izquierdo al androide, este equipo -liderado por el boliviano- comenzará a diseñar el brazo derecho para que Doris adquiera la forma de un androide "de tipo social”, ya que tendrá las funciones de atender a las personas en ferias y otras actividades similares.

"Para que este robot pueda moverse de forma autónoma, nosotros le vamos a poner los brazos. La idea es construir el brazo derecho para que pueda manipular objetos, saludar, hacer gestos, despedirse y demás”,
comenta el boliviano.

Otra de las características de este modelo es que sus creadores trabajaron con redes neuronales artificiales; es decir, crearon una serie de procedimientos para que emule movimientos humanos, para que el prototipo pueda responder de manera automática ante diferentes estímulos.

Orellana adelanta que su equipo trabaja en un artículo científico en el que se narran estos procedimientos. "Me gusta tomar riesgos, simplemente me lanzo y ya”, expresa el ingeniero.



PUNTO DE VISTA
Alexander Seko
Ingeniero electrónico
"Los bolivianos son emprendedores”

Cada día, los robots siguen acaparando la atención de profesionales y estudiantes en el mundo; y el uso de distintos materiales como plástico, aluminio, etcétera, ayudan a realizar prototipos con un análisis más práctico y detallado.

Para tener un proyecto final con calidad es necesario realizar estos prototipos y luego pasarlos al robot con materiales más robustos, otorgándoles inteligencia artificial y algunas otras características, que hacen de un robot único en su diseño y desarrollo.

Entre las cualidades de los bolivianos están: el emprendimiento, el trabajo en equipo y la capacidad de tomar decisiones difíciles en su vida profesional, puntos primordiales para tener éxito en universidades del exterior.

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