26 mayo 2016

Científicos avanzan proyecto de un robot casi humano



El modo en que aprendemos es una de las particularidades del ser humano frente a otras especies y los proyectos de simulación del comportamiento se están cociendo en varios laboratorios del mundo. La era en la que las máquinas sean capaces de aprender al igual que las personas parece estar cada vez más cerca.

Una muestra de ello es que un equipo de investigadores de la Universidad de Toronto y del Instituto de Tecnología de Massachusetts (Estados Unidos) desarrolló un prototipo que ha aprendido a reconocer y escribir caracteres de 50 alfabetos. El mecanismo será utilizado para construir aplicaciones que puedan instruirse mediante otros sistemas basados en símbolos, gestos, movimientos e idiomas.

El mayor simulador humano
Paralelamente, en España, los vicios y las virtudes de las personas se están labrando al interior del proyecto de simulador de comportamiento humanomás ambicioso que haya existido.

Investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) trabajan en un sistema capaz de recrear la conducta humana para aplicarlo a robots que sean casi indistinguibles de las personas, según un artículo publicado por el Servicio de Información y Noticias Científicas de España.

El proyecto, encabezado por Anxo Sánchez, profesor de la UC3M, lleva por nombre IBSEN (las siglas proceden de Bridging the Gap: from Individual Behaviour to the Socio-tEchnical maN; que en español significa “cerrar la brecha: del comportamiento individual al hombre socio-técnico”).

El experimento

En la primera fase de la plataforma IBSEN miles de voluntarios se someterán a pruebas diferentes en las que se les planteará un dilema ético, problemas económicos, casos de histeria y otras situaciones habituales. Una vez que sean resueltas, se determinarán los patrones de conducta para que luego permitan predecir comportamientos colectivos, explica Sánchez citado en la página de la Universidad de Zaragoza (España).

A partir de esa base de datos, el sistema servirá para diseñar políticas urbanas de sostenibilidad, prevenir comportamientos en crisis económicas y crear robots y avatares de inteligencia artificial con rasgos mucho más humanos.

Con los experimentos construirán un repertorio de conductas que permitirán simular una persona y a grupos de gente, “ya que conoceremos como interaccionan y el conocimiento preciso de la interacción es lo que nos permitirá predecir comportamientos colectivos”, explica el responsable del proyecto en un artículo publicado en el portal español de economía neg.com

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