03 abril 2016

"Dead Drops", el USB que se esconde en muros de edificios

Hay información oculta en muros de edificios de todo el mundo: desde Senegal hasta Tasmania, pasando por Japón, Islandia, China o Kazajistán

También en América Latina: Nicaragua, El Salvador, México, Colombia, Argentina, Chile o Ecuador forman parte de la "red offline anónima", tal y como la definió su creador, el artista alemán Aram Bartholl

Y no es la trama de una película de espionaje

En un mundo cada vez más preocupado por la invasión de la tecnología en la privacidad de los ciudadanos, encontrar alternativas para compartir archivos fuera de la red podría ser la clave para la libertad informativa

Se trata del "movimiento Dead Drop", que propone el intercambio de archivos en "el único espacio realmente público: los muros de cemento de la ciudad", a través de memorias USB

"Necesitamos replantearnos la libertad y la difusión de la información", alerta Aram Bartholl

Han pasado más de cinco años desde que el alemán incrustara su primer USB en las calles de Nueva York

Hoy, su "red offline" cuenta con más de 1.630 dispositivos USB y más de 12.000 gigas de información, y ha logrado volverse global

"¡Libera tu información al dominio público en cemento!", exclama el artista

Pero ¿cómo funciona este sistema y cuán seguro es?
La expresión dead drop (en español, "buzón muerto") forma parte de la jerga habitual de los espías

Es un método de espionaje que permite que dos personas involucradas en una misma misión puedan intercambiar información utilizando un lugar secreto, sin necesidad de reunirse personalmente

Y fue ese el concepto que inspiró a Bartholl en octubre de 2010, cuando decidió "instalar" su primer USB, camuflado en los ladrillos de una pared neoyorkina

Pero, pese a las críticas del alemán hacia la red digital, gran parte de su sistema funciona gracias a internet, pues es en su página web donde los "espías urbanos" deben registrar sus dispositivos para que otros puedan encontrarlos y descargarse el contenido

También utiliza las redes sociales, publicando en Twitter la ubicación de los Dead Drops, despojándolos, al mismo tiempo, de su carácter secreto

Aunque tampoco es precisamente discreto "enchufar" tu computadora o tableta en la pared de un edificio, y es bastante difícil que no levante sospechas, si lo que quieres es jugar a los espías

El riesgo, admite Bartholl, es que, al descargar el contenido del USB en nuestra computadora, acabemos contagiando nuestro sistema con algún virus malicioso

"Es parte del concepto y parte del juego. En general, todo el mundo es responsable de la seguridad de sus ordenadores y sistemas", advierte en el apartado de "preguntas frecuentes" de su sitio web

"¿Es internet un lugar seguro? Las memorias USB con código malicioso son un problema general", agrega

"Aunque los USB del proyecto Dead Drop puedan ser una manera interesante y creativa de compartir información, están plagados de peligros, desde la perspectiva de la seguridad de la información", le contó a BBC Mundo el experto en ciberseguridad John Nugent

"Su capacidad limitada los convierte en un objetivo poco probable para los cibercriminales", dice Nugent

"Sin embargo, quienes utilicen este sistema para intercambiar información se exponen a una serie programas maliciosos (malware), incluidos troyanos bancarios, keyloggers y otros programas espías, con consecuencias potencialmente peligrosas para las víctimas", agrega el especialista británico

Pero John Nugent considera que "es importante recordar que las unidades USB se han utilizado para distribuir malware durante décadas y continúan siendo un medio común de infección"

Otro de los riesgos, tal y como se puede leer en la página web del proyecto, son las posibilidades de "vandalismo físico" de los USB. En cuyo caso, aconsejan, lo mejor es "instalar un nuevo dispositivo en una ubicación diferente"

Por último, existe la posibilidad de que llueva, por lo que es mejor "buscar lugares menos expuestos a las inclemencias del tiempo, como muros protegidos por tejados o similares"

Pero hay otros peligros mucho mayores que podrían poner en peligro no sólo la seguridad de la computadora, sino la de los propios usuarios.


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