11 junio 2015

Las antenas de telefonía móvil, un “mal necesario” sembrado por toda Tarija



“Las antenas de telefonía móvil son un mal necesario”, afirma el funcionario municipal, Álvaro Darwich, para quien, como trabajador del municipio, el principal problema del incremento paulatino de antenas en la ciudad de Tarija radica en el mal aspecto que le dan a una ciudad, cuyo objetivo es convertirse en un destino turístico importante en los próximos años.

El incremento de antenas se puede apreciar a simple vista en toda la ciudad y sus alrededores. Algunas están en los techos de las casas, otras en soportes propios, en los cerros o en cualquier elevación natural.
El municipio de Cercado se encuentra en proceso de socialización de la ley que norme la instalación de las antenas en la ciudad y uno de los principales aspectos que toma en cuenta la institución, de acuerdo a su competencia, es el impacto visual que tienen éstas; pues afectan el paisaje de la capital chapaca.
De acuerdo a Álvaro Darwich, la función del Municipio es regular la instalación de las torres y soportes para las antenas pero la instalación de la antena es competencia de la autoridad en telecomunicaciones ATT, que además otorga permiso de señal.
“Lo que se quiere como municipio es preservar el entorno visual y el Municipio está orientando sus esfuerzos a que las antenas sean mimetizadas y que sean camufladas de acuerdo al entorno que las rodea. Ésta es una acción que deben encarar las empresas operadoras. Se trabaja en un documento complementario para que los operadores se adecuen a la mimetización. Es un proceso caro pero como el Municipio apunta a lo turístico eso se va a exigir”, afirma.
La gran cantidad de antenas se explica porque hay tres operadoras de telecomunicaciones que funcionan en Tarija, en ese sentido por cada torre grande, cada operadora instala su antena pequeña.
El radio de cobertura de éstas es de 200 metros actualmente, el objetivo es ampliarlo a 500 para que las antenas estén más alejadas una de otra pero aún no se puede debido a que cada una logra cubrir a sólo 500 usuarios y si se alejan más podrían quedar usuarios con poca o mala señal.
Esto conlleva a multas por parte de la ATT, por lo que las empresas operadoras deben hacer lo necesario para otorgar buena señal y eso implica poner más antenas. En ese sentido, Darwich explica que han estado investigando como Municipio la existencia de una mejor tecnología con el objetivo de tener menos antenas; empero el problema en este caso radicaría en el costo de esa tecnología.

Antenas y salud
Sin embargo, para los habitantes de Tarija el conflicto es otro; pues han sido varios los problemas que hubo en diferentes barrios de Tarija, cada vez que se ha intentado instalar una antena, en especial cuando se trata de las de telefonía móvil.
El presidente del barrio Petrolero, Mario Vilte, es uno de los presidentes del barrio que se opuso de manera férrea en 2010 a la instalación de una antena de ENTEL. “Nos hemos opuesto, he ido hasta La Paz y hemos evitado que se instale la antena, porque en mi barrio hay gente de la tercera edad, usan marcapasos, hay niños y las antenas producen daños a la salud”, señala.
La preocupación de Mario Vilte es una intranquilidad generalizada entre los ciudadanos de Tarija, ésta se basa en la información que indica que las antenas de telefonía móvil, de radio, de televisión y otras, son responsables de diferentes problemas de salud que se han ido incrementando entre la población en las últimas décadas.
Un conflicto similar lo vivió el barrio San Bernardo en su momento cuando se procedió a la instalación de tres antenas. “Sí, también en el barrio se opusieron los vecinos porque temían que traiga problemas de salud, entonces fueron los de la ATT y explicaron que los niveles de radiación están por debajo del nivel permitido así que no hacen daño”, explica el presidente de la Fedjuve, Edwin Rosas.
El municipio, que se encuentra trabajando en el reglamento para la ley que normará la instalación de los soportes no ha incluido ese aspecto en la norma que ya fue socializada en una primera instancia y por ello hubo algunas observaciones de fondo y de forma, sobre todo en el tema de control social y el rechazo por el temor a que produzcan problemas de salud.
Por ello, según Álvaro Darwich, se ha pedido la cooperación de la OMS y la OPS. “Ha venido un experto que ha explicado que las radiaciones electromagnéticas de las antenas no producen daño y lo que más daño hace a la salud son los aparatos celulares”, manifiesta.
Aunque en reiteradas ocasiones las autoridades han informado que no hay ningún peligro de daño debido a la radiación electromagnética que emiten las antenas, la inquietud entre la población persiste y en los diferentes países del mundo hay normas que regulan los niveles de radiación electromagnética permitidos por la legislación de cada país.
En Bolivia es la ATT la autoridad encargada de regular este factor y maneja las cifras que refieren cuáles son los niveles de radiación permitidos y no permitidos. De acuerdo a la información proporcionada por la institución, ellos realizan las mediciones necesarias periódicamente y lo hacen a solicitud de cualquier persona o institución interesada en conocer estos datos. De tal manera verifican que las antenas no sobrepasen los rangos permisibles de emisión de ondas electromagnéticas.
En ese sentido, la responsable de la ATT en Tarija, Daniela Salinas, explicó que se han hecho mediciones en diferentes barrios y siempre se ha encontrado que los niveles de radiación electromagnética están por debajo de los niveles permitidos. “Incluso en el barrio Luis de Fuentes que es el barrio que cuenta con mayor cantidad de antenas en Tarija”, aseguró.



Expertos opinan sobre el tema

De acuerdo a la explicación del jefe de la Unidad de Organización y Métodos de la Alcaldía, Álvaro Darwich, las competencias del municipio no tienen que ver con el factor salud; sin embargo, ante la preocupación de la población pidieron apoyo de la OMS y OPS y enviaron a un experto argentino en telecomunicaciones que vino para explicar la problemática y expuso que el daño no lo provocan las antenas sino los teléfonos celulares. Esto ya fue advertido por la OMS en 2012.
Empero, esto varía de país a país. “En Chile por ejemplo, la sociedad exige reducir la cantidad de antenas y ponerlas alejadas de los colegios y hospitales. Aquí nuestra normativa es diferente porque no se ha demostrado que haya daño a la salud, se permite incluso cerca del hospital pero nosotros hemos puesto restricciones a un radio de 50 a 100 metros de colegios, hospitales y estaciones de servicio, por seguridad”, explica.
De acuerdo al medioambientalista y biólogo Gonzalo Torrez las tres formas de radiación que si pueden afectar son los rayos gamma, los rayos ultravioleta y los rayos x, que tienen en la frecuencia nanómetros que pueden traspasar el cuerpo y pueden afectar los bondes que tienen la moléculas de ADN.
“No se ha demostrado, hasta dónde yo sé, no hay una relación entre una cercanía a una torre y un problema de salud”, dice Torrez. Agrega que el celular puede tener un impacto en el oído y en el cerebro porque está muy cerca; pues puede calentar como lo hace el microondas.
De acuerdo a Marco Taquichiri, físico experimentalista, lo que la física asegura es que es probable que esta energía asociada a la telefonía celular eleve la temperatura, en algunas décimas de grado y en la vibración de la moléculas vivas.
En este sentido aclara que hace referencia a la radiación de los teléfonos celulares que se ponen cerca de los oídos y afirma que la radiación de la telefonía celular en general decae en su alcance con el cuadrado de la distancia. “Eso nos permitiría suponer que las antenas de telefonía, al estar lejos de un cuerpo humano, comparado con el teléfono celular pegado al oído, no deberían ser dañinas”, afirma.
En el caso de los aparatos celulares, advierte, “es evidente que el exceso siempre tiene efectos dañinos o alteraciones a las condiciones normales de vida de las células vivas”.
Finalmente, no existen evidencias científicas probadas de que el uso de los aparatos electrónicos sea la causa de algunas alteraciones, quizá sí, pero los científicos no aseguran algo sin que antes se haya medido en el laboratorio. “Mi posición personal es que se debería tener precaución sobre todo en permitir a los niños el abuso de este medio”, concluye el físicos.

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