18 marzo 2015

Crean impresora 3D tan rápida como las de tinta y papel

Las impresoras 3D se postularon como soluciones versátiles en todo tipo de escenarios, pero una de sus limitaciones es que son dispositivos lentos, pues para crear una simple figurita se necesitan horas y hasta días -si es algo más grande-.

Pero, para solucionar este problema una tecnología de impresión 3D de la firma Carbon3D de Silicon Valley logra acelerar enormemente este proceso, con un nuevo enfoque consistente en fabricar objetos a partir de un medio líquido.

Este nuevo método que combina resinas líquidas, luz ultravioleta y oxígeno consigue obtener objetos de entre 25 a 100 veces más rápido que las impresoras 3D tradicionales.

Joseph DeSimone, CEO y cofundador de Carbon3D, con la ayuda de otros científicos de la Universidad de Carolina del Norte describieron en un reporte -publicado en Nature- la tecnología llamada CLIP (Continuous Liquid Interface Production -Producción continua de interface líquida-).

Alternativa al capa a capa

Su impresora se diferencia del resto en que, en vez de colocar capa tras capa en una superficie hasta formar un objeto nuevo, forman de manera continua un objeto a partir de un recipiente con la resina líquida. El resultado se mide en minutos y no horas, como sus contrapartes más convencionales.

¿Cómo funciona?

Mientras que las impresoras 3D de toda la vida colocan una capa sobre otra hasta que juntas crean un objeto sólido, asemejándose a una impresora de tinta convencional, esta nueva impresora 3D parece "sacar" los objetos de una pequeña piscina de resina líquida. Como por arte de magia. Fotopolimerización

La explicación detrás de este aparente "truco de magia" tiene que ver con una propiedad de la resina, conocida como fotopolimerización, es decir, que se solidifica al contacto con la luz ultravioleta (UV). Dentro de la minipiscina unos proyectores de luz UV se encargan de "delinear" el diseño. La luz hace la función de una especie de cuchillo que "corta" la resina de acuerdo a la forma deseada.

Por otra parte, como el oxígeno evita que el objeto se endurezca, al fondo de la piscina hay una capa disuelta de este gas, creando un área ultrafina que evita que el objeto se mantenga pegado al fondo del recipiente.

Trabajando en conjunto, la luz y el control de oxígeno de la solidificación de la resina crea objetos comercialmente viables con características tan pequeñas como 20 micras, o menos de una cuarta parte de la anchura de una hoja de papel.

Así, el sistema sólo tiene que asegurarse de subir la plataforma del objeto conforme se van mandando las imágenes en ultravioleta, haciendo como que el objeto está “naciendo” del líquido.

Por el momento esta impresora es sólo un prototipo, pero la empresa Carbon3D, creada por DeSimone y los otros inventores, espera comenzar a venderlas a compañías interesadas para el próximo año.

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