28 febrero 2009

Angélica Mérida / Co-conductora y reportera de Decibeles


«Toda persona es libre de ver y oír lo que quiere»

Angy veía a Faby en la tele, cuando ésta conducía Sipiripi desde La Paz. Tenía 14 años y su experiencia en televisión había comenzado a los 10 en un programa infantil de Canal 13. Pero la fama le llegó con la ex 'sirina' en 1997, cuando Unitel les dio la conducción de Chispitas.
- ¿Cómo fue trabajar con niños?
- Fue una experiencia muy enriquecedora. Trabajar con niños es divertido y además ahí ves si servís o no en la tele: a ellos o les gustás o no les gustás, no saben fingir y te lo dicen todo en la cara.
- ¿Y con Fabiola?
- En los cinco años de Chispitas aprendí muchas cosas de ella. La convivencia diaria, los viajes, los niños, ¡todo nos unía! Nos llevábamos muy bien. Después, por nuestros trabajos dejamos de frecuentarnos, pero la amistad continúa, no fue sólo por la tele.
- ¿Fue difícil la separación?
- Muy dura, y no sólo por nosotras. Tanto Fabiola como yo veíamos hasta al personaje de Chispitas como una persona. Él existía.
- Pero Chispitas te dio un esposo...
- Sí, ¡y a Faby también! Yo me casé en noviembre del 2001, estaba muy enamorada, ¡loca por casarme! Mi mamá siempre apoyó mi relación con Alejandro (Gómez) y, además, ella es de la idea de que los hijos debemos aprender las cosas viviéndolas, aprendiendo de los errores cometidos. Hasta ahora no me ha ido mal; estoy en camino al tercer año de matrimonio, no tengo bebé todavía.
- ¿Pero te gustaría ser mamá?
- ¡Y de dos al mismo tiempo! Quiero tener gemelos, aunque le tengo terror al parto. En mi familia hay historias de mellizos y como están de moda los partos múltiples espero se me haga realidad el deseo.
- ¿Cómo es tu actual trabajo?
- Estoy contenta con Decibeles; soy co-conductora del espacio 'paparazzi' y todo el tiempo estoy buscando notas picantes.
- A algunas personas les resultan atrevidas esas notas...
- Lo sé, pero toda persona es libre de ver y oír lo que quiere, y tiene la opción de cambiar de canal. En el programa nosotros no inventamos nada: la gente contesta lo que quiere decir o simplemente se niega a hablar.
- ¿Es bueno para el ego volver a estar en la vista pública?
- Quien te dijo lo contrario te mintió. Imaginate, todavía ahora me encuentro con chicos de 15 y 16 años que me dicen que me veían cuando eran niños... No me siento vieja, yo crecí con ellos.

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